La máscara de la muerte roja (Edgar Allan Poe)

Si te gustan los relatos de suspense y terror psicológico, Poe será uno de tus escritores favoritos. Este relato es una demostración más de su insultante habilidad para hacerte sufrir sembrando en tu cerebro las semillas del terror.

Maravillosas descripciones

Una terrible plaga afecta a un territorio matando y atemorizando a su población. El príncipe de dicho territorio tratará de escapar de la plaga creando una especie de arca con los miembros más jóvenes y ricos de su corte.

Si por algo se distingue este relato de Poe es por sus descripciones de los elementos de decoración de la abadía donde se ha recluido el príncipe. La habilidad del maestro de Baltimore hace que elementos a priori inocuos, como cortinas o relojes, logren transmitir tensión y desasosiego.

La tensión va en aumento hasta llegar al desenlace, que nada tiene que ver con dichos elementos, y que no tiene nada de original, pero no por ello es menos incómodo.

Un auténtico trilero

Sin las descripciones de los elementos decorativos de la abadía, el relato sería lineal y burdo, ya que si únicamente leyéramos la presentación del relato y el desenlace, todo tendría el mismo sentido pero el suspense sería nulo.

Lo brillante del relato está precisamente en ese juego de Poe, que logra incomodarnos y hacer que estemos tensos con un maravilloso maguffin. Nada en el escenario es terrorífico y, sin ambargo, cuando el verdadero terror aparece, te das cuenta de que siempre había estado ahí, solo que de otra forma. Casi sientes alivio al llegar al desenlace y poder ponerle cara y forma al auténtico terror.

No puedes huir

Todo en el escenario causa desasosiego porque, en el fondo, todo el mundo está esperando que suceda lo inevitable.

Cuando sientes miedo, todo lo que te rodea te resulta amenazante. Esa es la premisa del relato en el que Poe demuestra, una vez más, que lee malvado asesino solo llegará cuando deba cumplir su cometido, pero que no necesita dar la cara para producir miedo.

Nota: 9/10